Desde la muerte de Carlomagno en el año 814 comenzó un periodo de corrupción en todos los estamentos, tanto civiles como religiosos, que sumió al pueblo en una anarquía frente a las invasiones bárbaras. El clero degeneró y en muchos monasterios se prescindió de la Regla que quedó arrinconada y fuera de uso.

Pero en ciertos abadías lograron mantener vivos los legados culturales, renaciendo su vocación y deberes. Fue en la abadía de Cluny, fundada en 910 por Guillermo de Aquitania donde partió la reforma religiosa.

El pueblo cansado de los abusos de los nobles feudales, aceptaron con entusiasmo la reforma y ésta se extendió con rapidez, llegando Cluny a tener bajo su dominio más de 1000 monasterios.

Uno de los aspectos principales de la reforma era el liberarse de la obediencia a la iglesia episcopal o al rey, desde entonces se dependía únicamente de la Santa Sede.

También se propiciaron las peregrinaciones, eran los peregrinos a Compostela, palmeros a Jerusalén o Romeros a Roma. Aquí radica la propagación del arte románico a lo largo de los caminos de peregrinación, construyéndose monasterios e iglesias, que han perdurado a los diversos avatares y podemos disfrutar hoy en día.

El románico es un estilo arquitectónico creado por maestros lombardos, recogiendo las tradiciones romanas, así como influencias bizantinas y del Al Andalus.

Los edificios se construyeron con gruesos muros que tenían pocas y pequeñas aberturas al exterior, reforzados los muros mediante columnas adosadas en el interior y contrafuertes en el exterior. Todo ello para soportar las bóvedas de cañón con las que cubrieron el techo.

La planta normalmente de cruz latina, formada por tres naves: la central más alta y ancha que las laterales, y rematada en su cabecera por un ábside semicircular cubierto por bóveda de cuarto de esfera. Siempre orientada hacia el este, para que la ventana centrada del ábside permitiera la entrada de los rayos de sol al altar, incluso llegando a construir de tal forma que el día de la festividad del santo a quien estaba dedicada la iglesia, el rayo de sol partiera longitudinalmente la nave en dos mitades iguales.

Las portadas construidas con arcos de medio punto y arquivoltas. En el tímpano suele esculpirse un Crismón. Se decora con columnas y capiteles esculpidos con motivos florales, geométricos, animales o bien con pasajes de la Biblia que tienen una finalidad didáctica.

En Aragón los monasterios, iglesias y castillos románicos se fueron construyendo conforme la reconquista ganaba tierras a la taifa de Zaragoza. El vasallaje del reino de Aragón (Sancho Ramírez) ante la Santa Sede consolidó la posición de Aragón en Europa e introdujo la reforma de la escritura, del rito religioso sustituyendo el mozárabe por el latino, reformar las órdenes monásticas lo que llevó a crear una sociedad y un arte similar al del otro lado de los Pirineos.

Las construcciones románicas se datan en los siglos XI y XIII, si bien debido a la virulencia de las incursiones del hijo de Almanzor realizó en estas tierras, nos encontramos con numerosas edificaciones cuyos cimientos corresponden al mozárabe, pero que fueron reconstruidos en estos siglos y bajo este estilo arquitectónico.

 

BIBLIOGRAFÍA

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El Románico en Aragón, Tomos I a V,- José Luis Aramendía,- (Ediciones Leyere S.L. 2001-2002)

Monasterio de San Juan de la Peña,- Domingo J. Buesa Conde.- (Editorial Everest S.A. 1996)

Roda de Isábena, Historia y Arte,- Manuel Iglesias Costa,- (Edita D.D.P.C.B. 1989)

Rutas Románicas por el Alto Aragón. A. García Omedes................................................. http://www.romanicoaragones.com

Asociación Amigos de Serrablo. http://www.serrablo.org

Asociación Sancho Ramírez. http://www.asramirez.org