El Castillo-Colegiata fue declarado Monumento Artístico Nacional en 1966 y se encuentra enclavado sobre las paredes rocosas del río Vero.

La doble muralla almenada se encuentra únicamente por la cara oeste, ya que el resto queda defendida por los verticales acantilados de roca.

 
 

Para llegar al Castillo-Colegiata deberemos hacerlo a pie, mediante un zigzag que nos hará pasar por la torre albarrana y restos de la muralla de esta misma época. El Castillo-Colegiata se construye sobre un castillo árabe del siglo IX.

Destacan los capiteles románicos del claustro, situados junto a la iglesia de la Asunción construida a partir de 1525 que sustituye a la primitiva iglesia románica.

Los motivos de los capiteles románicos son variados y reflejan estampas sagradas, como el banquete de Herodes donde baila Salomé, el frustrado sacrificio del hijo de Isaac o una divertida arca de Noé.

Estos capiteles se corresponden a la Escuela de San Juan de la Peña. El claustro data de 1258 y fue restaurado en el siglo XIV.

 

COLEGIATA DE ALQUÉZAR

 

Dos son sus características principales, se encuentra cubierto por una segunda planta ya que necesitaban estancias para los monjes benedictinos (monasterio benedictino desde 1074)

Su forma es irregular, adaptándose al espacio existente, al contrario de otros claustros que son cuadrados o rectangulares.

Una leyenda de la Colegiata de Alquézar vive en la memoria del pueblo, que dice que la campana esta encantada.

 
    

Su badajo se mueve empujado por el aliento de un espíritu abacial que recorre eternamente desconsolado estas dependencias.

El claustro fue decorado con grandes frescos durante los siglos posteriores. Representan la Historia Sagrada vista desde la época que vivía el artista. Los soldados son el la Edad Media, provistos con armaduras, y no son soldados romanos.

Los frescos han sido restaurados recientemente, permitiéndonos darnos una idea de toda su belleza, a pesar de no estar protegidos totalmente de la intemperie.

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A la escalera que nos conduce a la parte superior del claustro se accede mediante esta impresionante puerta porticada, decorada con motivos florales. Para realizar la decoración se utilizó yeso y polvo de mármol.

La Colegiata pertenecía al obispo de Tortosa de la que era prior. En 1243 el obispo de Huesca, Vidal de Canellas, la recuperó para la diócesis oscense indemnizando al obispo tortosí con 1650 morabetinos de oro.

El Altar Mayor de la Iglesia prioral esta recubierto de plata repujada y su retablo es barroco, destacando la figura central de la Virgen María. En la capilla del Santo Cristo destaca una talla románica del Crucificado del siglo XIII.

También destaca el órgano del siglo XVI, y da fe de la actividad musical de la colegiata la creación del cargo de Maestro de Capilla en 1517 y especialmente de organista en 1543.

En torno a 1100 se puebla la falda del Castillo, y sinuosas callejuelas medievales serpentean hasta él. La forma de las calles abrigan a los vecinos del cierzo y los protegen del sol.

Antes o después de visitar la Colegiata no podemos dejar de recorrer el casco urbano de Alquézar, declarado conjunto histórico-artístico en 1982.